Prepararse para un festival como Monegros requiere de la misma metodología: cena ligera con espinacas, 10 horas de sueño, desayuno completo y un buen plato de pasta. Pero, a diferencia de un triatlón que se compite individualmente, en Monegros el equipo entero tiene que llegar hasta la meta. Y así lo conseguimos.
Ensalada: espinacas y variedad de legumbres para dormir como bebés.
Desayuno: café con tostada integral y arsenal de RedBull en la mochila.
Comida: un buen plato de pasta con carne picada y salsa de tomate. Y si se repite un poco mejor.
En la carretera ya empezamos a notar los nervios. Y los conos...
En el párking: después de un hora volvemos a reponer fuerzas con un plátano
¡Listas!
Son las 7:30 de la tarde y empieza la fiesta.
El atardecer en el desierto.
Cae la noche y viene el frío. Nada mejor que algo de Crookers para entrar en calor. El truco: no parar de moverse, y si es en la zona VIP, mejor.
A lo largo de la noche se conoce a muchas personas, como pintores franceses con fluorescentes.
Diez minutos de descanso, relajar las piernas, y echar una cabezadita es clave para encarar la otra mitad de Monegros.
Y la noche sigue, de un lado para otro, descubriendo nuevos sonidos y viviendo el desierto a oscuras.
Y sigue... y sigue... y el frío se calma, y no queda otra que seguir bailando.
Y entonces llega el amanecer. Tras una noche fría el sol aparece como un oasis en medio del desierto.
Gafas de sol, fuera chaquetas y bienvenida agua. Una ducha y seguimos.
Algunos empiezan a caer, sin control y sin energías.
Son las 11 de la mañana y seguimos, a duras penas, manteniendo el tipo.
O no...
La vuelta se hace dura... y triste... Adiós desierto.
2 comentarios:
GENIAL PITUFA COMO ESTAR ALLI !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Vaya festival.....
Publicar un comentario en la entrada